© 2011 proknil. All rights reserved. proknil_montero_mujerx

Marruecos, hospitalidad bereber

A las 6:12 estaba sonado el despertador, recogimos lo poco que nos dio tiempo a sacar la noche anterior, que básicamente eran las cosas de aseo y la ropa para dormir. Nos fuimos directos al hotel de “los bichitos” con la intención de poner una reclamación. El director, bastante amable, nos comentó que no podía hacer nada por nosotros, pero que si en esos días nos volvíamos a alojar en un hotel de la misma cadena intentarían que nuestra estancia fuese agradable.

Un rápido desayuno para testar el cuerpo y… todo estaba genial, me sentía con muchas fuerzas! En todo el viaje no volví a sentir mal estar, pero a algunos compañeros les di envidia y fueron cayendo de forma intermitente.

Salimos hacia Zagora por una ruta de montaña con una altitud de 2.500m, subiendo entre ríos secos con largos y lentos, muy lentos, recorridos de subidas y bajadas con trialeras y escaleras de rocas. Gracias a la reductora y una marcha muy corta hacía que el coche avanzase muy lento pero con tracción, intentado evitar tocar el freno en las bajadas para no fatigarlos o deslizar y procurando no embalarnos para no dañar los bajos del coche.

Pasamos unos vertiginosos desfiladeros con muchas estrecheces cuando recibí un consejo por la emisora del compañero de atrás, que me hizo continuar con mucha más precaución lo que quedaba de bajada:
– Pégate más a la montaña que acabas de desprender parte del camino hacia el precipicio.

Continuamos por un camino mas cómodo por el que se podían ver muchachos que iban al colegio, campesinos con los niños corriendo para arriba y para abajo, grupos de adolescentes haciendo corrillos, mientras buscábamos un sitio para comer y descansar de la tensa ruta.

Después de la comida, un grupo decidió continuar por otra ruta similar, muy lenta y bacheada, y otros decidimos continuar por carretera y hacer paradas en sitios que nos llamasen la atención. Así llegamos hasta uno de los palmerales más grandes e impresionantes que vimos, el palmeral del Draa, que se perdía allá donde pudieras llegar con la vista tanto para un lado como para otro, impresionante.

Ya en Zagora descargamos todas las cosas como cada día y paseamos tranquilamente para disfrutar de un fantástico té en una terraza mientras esperábamos a parte del grupo. Unas fotos en el cartel a Tombouctou, mucha oferta de turbantes que se hicieron irresistibles y una cena antes de preparar el próximo día que haríamos íntegro por asfalto.

Mientras dormíamos sonó una melodía familiar, Jose se despertó sobresaltado diciendo:
– “Hostias, es Jean Michel Jarre!!”

 

Publicar un Comentario

Tu email nunca será publicado o compartido. Los campos requeridos están marcados con un *

*
*

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>