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Menos mal que la noche anterior habÃamos dormido perfectamente, este dÃa nos esperaban 600km de carretera hasta llegar a Kenitra. En el grupo habÃa otro …
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Cuando tienes en tus manos una de sus creaciones, pronto lo entiendes. Es admirable la dedicación y cariño que pone Tatita Flowers en …
Marruecos, hasta pronto
Eran las 5:10h de la madrugada y ya estaba sonando el despertador, era nuestro último dÃa en Marruecos y tenÃamos que llegar pronto a la frontera. Bajamos a desayunar con un fuerte olor a gas en la cocina, que consiguió adormecer aún más nuestro apetito. Cargamos los coches y fuimos a llenar los depósitos, mientras me untaba de crema para aliviar las picaduras de mosquitos del dÃa anterior, estaban al rojo vivo.
Salimos dirección Tanger-Med y aproveché para dormir un poco ya que conducÃa Jose. Cada vez que habrÃa los ojos por cualquier motivo, podÃa ver un fotograma de marruecos distinto, estábamos llegando al norte y el paisaje cambiaba por momentos. Cuando me di cuenta ya estábamos en el control de aduanas.
Tuvimos que esperar a poner todos los papeles en regla, revisión rutinaria y otras no tanto… pusieron los coches en una especie de plataforma paralela a un camión-escáner que se movÃa de adelante para atrás con un arco gigantesco sobre nuestros coches. Mientras, pudimos ver los vehÃculos que habÃan confiscado esa misma mañana por tráfico de drogas, medio desguazados en unas pocas horas. Los que tenÃan mejor apariencia les faltaban las ruedas, estaban sobre las llantas y una montaña de neumáticos al lado rajados junto a unos plásticos azules bastante sospechosos. Una estampa muy curiosa.
Después de pasar otros controles, esta vez de la Guardia Civil, tuvimos que esperar una hora hasta que se llenase el aforo del ferry, viendo como los astutos conductores de cabinas tractoras de camiones hacÃan un tetris con los contenedores de mercancÃas a toda velocidad. Finalmente cargamos el coche y subimos a la terraza. Disfrutamos mucho del paisaje. Marruecos se alejaba poco a poco mientras unos delfines vinieron a despedirnos el viaje. Poco después vimos la punta de Tarifa, el peñón de Gibraltar y los buques mercantes que esperaban para descargar en Algeciras.
Desembarcamos, pasamos más y más controles hasta que salimos para coger la carretera que nos llevase directos a casa, una carretera marcada por una extraña sensación, la que nos transmitÃan las muestras de la exagerada explotación de la Costa del Sol, una aberración que en ese momento, seguramente condicionados por el viaje, no supimos digerir.
Conversaciones profundas y reflexivas abrieron nuestro apetito, paramos en un bar de carretera para comer un plato combinado y empezar a retomar la dieta mediterránea. Al volver a la carretera, paramos para repostar de nuevo y nos tocó un lavado de coche que no desperdiciamos. Cogimos bastante atasco pero ya no nos importaba, tenÃamos 1.000 temas de conversación y bastantes horas por delante, el plan perfecto :)
Y hasta aquà dieron de sà nuestros diez dÃas en Marruecos, muchas gracias a todos por acompañarnos en el viaje, ha sido un placer,
Sergio.